Elegir agencia digital se parece a elegir constructor: usted no necesita saber poner ladrillos, pero sí saber qué preguntar antes de firmar. Las malas experiencias que nos cuentan los clientes que llegan de otros proveedores casi siempre se habrían evitado con estas siete preguntas.
Úselas tal cual, con nosotros también. Un proveedor serio las responde con gusto; uno flojo, con evasivas.
Las siete preguntas
Hágalas por escrito y pida respuestas por escrito:
- ›1 · ¿El precio y el plazo constan por escrito? ¿Qué pasa exactamente si el alcance cambia por el camino?
- ›2 · ¿Qué será suyo cuando termine de pagar — el dominio, la marca, los datos, los contenidos — y cómo se lo lleva si algún día se va? Pida la respuesta en el contrato, no de palabra.
- ›3 · ¿Quién será mi interlocutor? ¿Hablo con quien decide y construye, o con un comercial que traduce?
- ›4 · ¿Qué pasa después de la entrega? Corrección de errores, mantenimiento, evolución: condiciones y precios, por adelantado.
- ›5 · ¿Cómo voy validando el trabajo? Un proveedor serio enseña prototipos y entregas cada semana — no desaparece tres meses.
- ›6 · ¿Podré gestionar la web mi equipo, con qué formación incluida?
- ›7 · ¿Qué resultados se comprometen y cuáles no? Desconfíe de quien garantiza posiciones en Google; exija medios y métricas verificables.
Las respuestas que deberían hacerle desconfiar
«El precio depende, ya iremos viendo» — significará sobrecostes. «Sus datos y sus contenidos se quedan en nuestra plataforma» — significa cautividad: el día que quiera irse, empezará de cero. «Le garantizamos el número uno en Google» — nadie serio puede garantizarlo. «Eso lo ve el departamento técnico» — usted nunca hablará con quien construye.
Ninguna de estas respuestas es ilegal. Todas salen caras.
Qué exigir por escrito, siempre
Alcance detallado, precio por escrito, calendario con fechas, qué es suyo al terminar — marca, dominio, datos y contenidos, exportables —, condiciones de la posventa y confidencialidad (con NDA si su proyecto lo requiere). No es desconfianza: es profesionalidad por ambas partes. El papel protege las dos firmas.
Y una prueba final que no falla: pida ver una demo real del tipo de proyecto que va a contratar — no un portfolio de capturas bonitas, sino una herramienta que se pueda tocar. Quien construye bien, enseña con gusto.
No necesita saber de tecnología: necesita respuestas claras, por escrito, de alguien que construye. Con esas siete preguntas, la decisión casi se toma sola.



